Cinco ejercicios para soltar la mano cuando te bloqueas

Los cinco ejercicios que uso cuando miro la hoja y no sale nada. Funcionan porque ninguno pretende que hagas algo bonito.
Dibujar con lápiz rojo sin levantar la mano del papel

Hay días en los que te sientas a dibujar y la mano va sola. Y hay días en los que miras la hoja como si te debiera dinero. Estos cinco ejercicios son los que uso cuando estoy en el segundo tipo de día, y funcionan porque ninguno pretende que hagas algo bonito.


Ejercicio para dibujar líneas largas a lápiz sobre papel de calco
Diez líneas largas antes de dibujar: el calentamiento más corto que existe.

1. Diez líneas largas antes de empezar

Antes de dibujar nada, llena media hoja de líneas rectas de lado a lado, hechas con el brazo entero y no con la muñeca. Diez arriba, diez en diagonal, diez curvas. Parece una tontería y es literalmente calentamiento: le estás diciendo a tu brazo que hoy toca trabajar.

El objetivo no es que salgan rectas. Es que salgan sueltas. Si te salen temblorosas, estás agarrando el lápiz demasiado fuerte, que es el error número uno de todo el mundo.

Dibujar con lápiz rojo sin levantar la mano del papel
Dibujar sin mirar el papel da resultados raros y libera muchísimo.

2. Dibujar sin mirar el papel

Elige un objeto que tengas delante, una taza, tu propia mano izquierda, un zapato. Mira el objeto y dibújalo sin bajar la vista al papel ni una sola vez. Un minuto. Cuando termines, mira el resultado.

Va a ser un desastre absoluto y ahí está la gracia. Este ejercicio no entrena la mano, entrena el ojo: te obliga a mirar de verdad el contorno de las cosas en vez de dibujar el símbolo que tienes en la cabeza de lo que es una taza.

✦ Por qué funciona

Casi nunca dibujamos lo que vemos: dibujamos lo que creemos que estamos viendo. Los ojos van más arriba de lo que están, las manos salen pequeñas, las tazas salen perfectamente elípticas. Quitar el control de la mano rompe ese automatismo.

3. Treinta segundos por pose

Pon un temporizador de treinta segundos y dibuja una figura completa antes de que suene. Cuando suene, página nueva, otra pose. Diez veces seguidas. Puedes usar fotos, gente de la calle o series de la tele con el mando en pausa.

En treinta segundos no te da tiempo a hacer nada bien, y por eso funciona: te fuerza a capturar solo lo esencial, la inclinación del cuerpo, hacia dónde mira, dónde está el peso. Después de diez, vuelve a dibujar con calma y notarás la diferencia.

Ejercicio de dibujar el mismo objeto varias veces a lápiz
Dibujar el mismo objeto cinco veces enseña más que cinco dibujos distintos.

4. El mismo objeto cinco veces

Coge una sola cosa y dibújala cinco veces seguidas en la misma hoja. Sin borrar, sin empezar de cero en otro papel. La primera será rígida, la tercera empezará a parecerse y la quinta tendrá algo que las otras no tenían.

Este es mi favorito para los días de bloqueo, porque desmonta la idea de que un dibujo tiene que salir bien a la primera. Nunca sale bien a la primera. Sale bien a la quinta y nadie ve las cuatro anteriores.

Cuaderno lleno de manchas y bocetos para dibujar sin miedo
Rellenar una página entera de manchas ayuda a dibujar sin juzgarte.

5. Rellenar una página de manchas

Sin dibujar nada concreto: llena una página de manchas, texturas, rayado cruzado, puntitos, degradados de más oscuro a más claro. Es un ejercicio de superficie, no de forma. Sirve para descubrir cómo se comporta tu material y para el efecto secundario más importante: dejar de tenerle miedo a la hoja en blanco.

La hoja en blanco intimida porque parece que exige algo bueno. Mánchala nada más empezar y deja de exigirte nada.

Laus Morgenstern

Cómo encajarlos en la vida real

No hacen falta dos horas. Con quince minutos al día ya notas cambios en unas semanas, y funciona mejor si eliges uno solo por sesión en lugar de intentar los cinco. Yo suelo hacer el primero siempre, como quien se estira antes de correr, y luego uno de los otros según el humor.

  • Si te falta soltura: el uno y el tres.
  • Si te falta parecido: el dos y el cuatro.
  • Si te falta ganas: el cinco, siempre el cinco.

Y un último aviso: guarda los papeles malos. No los tires. Dentro de seis meses los vas a mirar y van a ser la única prueba objetiva de que has mejorado, porque el progreso propio es prácticamente invisible desde dentro.

¿Quieres una ilustración hecha a mano?

Si estos días no son de dibujar sino de encargar, cuéntame qué tienes en la cabeza y te propongo algo.

Si te apetece profundizar, el artículo sobre dibujo de Wikipedia repasa técnicas y materiales con calma. Y en mi Instagram subo bocetos casi a diario.